Falta de energía, ataques cardiacos, envejecimiento prematuro, desgaste de huesos, degeneración de las articulaciones, cabello débil, lesiones en mucosas, afecciones en vías respiratorias, y así, podríamos continuar con un largo etc. ¿El culpable? Nuestra alimentación.

cuerpo

Desafortunadamente todo el mundo sabe acerca de la importancia de la alimentación, y sin embargo, pocos hacen mucho al respecto, yo puedo observarlo de cerca en mi consulta día tras día y ciertamente, me entristece mucho.

Me pregunto… ¿por qué no tomamos nuestra forma de alimentarnos en serio? ¿Por qué nos cuesta tanto? ¿Será la cantidad de ‘tentaciones’ que nos envuelva en forma de dulces irresistibles, refrescos de todo tipo, cafés, salsas, embutidos? ¿Nos dejamos seducir por los anuncios publicitarios que provocan que se nos haga la boca agua?

¿O será la rapidez con la que podemos acceder a la comida a un precio muy económico sin apenas salir de casa o de la oficina?

Con las prisas que llevamos parece la solución perfecta…

El problema es que la gran mayoría de los alimentos a los que tenemos fácil acceso, tiene un efecto acidificante en nuestro cuerpo. Y eso significa molestias y enfermedades de todo tipo incluso las crónicas. Enfermedades que no aparecen de un día para otro, que no son fruto de la casualidad, ni de la ingesta de comida del día anterior, tampoco vienen determinados por una intoxicación, intolerancia o alergia. Son enfermedades provocadas por hábitos alimenticios poco adecuados durante un tiempo prolongado. Cuando aparecen muchas veces ya es demasiado tarde porque el daño es irreversible.

Ingerir malos alimentos es para tu sabio organismo, como plantar malas hierbas en un terreno muy bien abonado. El interior del organismo tiene un terreno muy fértil y en consecuencia según el  tipo de “semilla” que plantes, obtendrás “frutos” diferentes: los de la Salud o los de la Enfermedad. Frutos que crecerán día a día sin que te des cuenta, y que poco a poco, irán invadiendo todo tu cuerpo hasta que llegue el día que obstruyan los órganos  vitales e impacten en su funcionamiento.

No me cansaré nunca de hablarte de la alimentación porque sé que, con muy poco, podemos hacer mucho para evitar enfermedades y estar sanos, equilibrados, armónicos y felices!

¿Qué significa entonces alimentarse bien?

Primero que nada, explicar que no es lo mismo comer que alimentarse. Alimentarse significa comer alimentos sanos en proporciones adecuadas y con la variedad suficiente para que no te falte ningún nutriente. Las porciones y la composición deben estar adaptadas a tus necesidades particulares (tu peso, estado de salud y tu historia clínica). Y todo el mundo puede seguir unas pautas básicas, fáciles de llevar a cabo.

Una dieta equilibrada es la que está formada por alimentos con un alto contenido en vitaminas, minerales, verduras, frutas, grasas, vegetales, proteínas de alta calidad, además de agua, oxígeno y fibra. Es aquella que nos proporciona bienestar, salud y equilibrio.

Alimentarte bien puede ser una tarea agradable. No se trata de seguir una larga lista de prohibiciones y no tiene por qué ser una tarea tediosa o desagradable, es más, puede ser todo lo contrario. Se trata de estar sana y equilibrada, disfrutando comida de calidad.

Una buena alimentación es necesaria para todos los seres vivos, no sólo para los humanos. Aporta la energía indispensable para las funciones básicas del organismo, necesaria para que las células puedan llevar a cabo sus procesos biológicos naturales. Los alimentos aportan el ‘combustible’ que necesitamos para respirar, movernos y realizar cualquier actividad física o mental.

Así que en este punto te pregunto, ¿cómo es tu alimentación?

AlimentacionUna manera sencilla de saber si te alimentas de forma suficiente y adecuada es responder a estas preguntas:

  • ¿Tengo energía suficiente para realizar todas las tareas diarias relacionadas con mi trabajo, mi casa, mi familia y mi ocio?
  • ¿Conservo mi peso equilibrado?
  • ¿Tengo la mente ágil?
  • ¿Disfruto de mi vida sexual?
  • ¿Logro todo esto sintiéndome bien conmigo mismo?
  • ¿Me siento sano?

La base de una buena alimentación

Hablemos entonces de las pautas básicas de una buena alimentación que puedes seguir para mejorar tu salud y bienestar.

La mayor cantidad de alimentos que deberías ingerir son Verduras como por ejemplo: judías, zanahorias, nabos, puerros, calabaza, brócoli…

Cereales integrales como: arroz integral, quínoa, trigo sarraceno, amaranto, mijo, centeno o avena…

Muy ricos por su alto contenido en hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.

Legumbres porque tienen una calidad proteica excelente y mucha fibra. Cocinados con verduras, serán más digeribles.

Fruta que aportará gran cantidad de agua, vitaminas y fitonutrientes.

Carnes, pescados, huevos, lácteos, es decir, alimentos ricos en proteínas del reino animal deberías consumir tan sólo de forma esporádica, y en pequeña cantidad.

Grasas vegetales, siempre de primera presión en frío, y Azúcares integrales ambos los puedes consumir en pequeñas cantidades.

La clave, como la de toda alimentación sana, es tomar alimentos variados, de calidad, a ser posible integrales y de cultivo biológico, libres de tóxicos, producidos en terrenos ricos en minerales que no hayan sido expoliados por la agricultura intensiva.

Una parte de tu alimentación diaria debería ser cruda porque los alimentos crudos mantienen las vitaminas y sus propiedades antioxidantes, además de la energía vital de la planta. Se pueden tomar cereales crudos, frutos secos y semillas en el desayuno; ensalada variada como primer plato en la comida y en la cena o como plato único si se le añade una pequeña cantidad de proteína (legumbres, pollo, queso fresco…).

Es importante que bebas agua en cantidad abundante y preferiblemente agua mineral embotellada y que lo hagas fuera de las comidas para no provocar fermentaciones y mantener tu cuerpo bien hidratado.

Mastica la comida, no engullas, come en un ambiente agradable para lograr una buena digestión y mejorar el aprovechamiento de los nutrientes.

Los alimentos estrella para alcalinizar la sangre

Hay una lista larga de alimentos que contribuyen a alcalinizar nuestra sangre. Los encontramos en diversas presentaciones: caldos, jugos, alimentos enteros, plantas, etc.

Entre ellos destacan:

  • Vegetales, laurel, espinaca cruda, brócoli, apio, ajo o cebada cruda.
  • Higos secos y pasas.
  • Té de hierbas y jugo de limón.
  • Stevia para endulzar.

Cuidado con los alimentos que acidifican…

La mayor parte de los problemas de salud actuales, son consecuencia de los hábitos nutricionales y principalmente proceden del uso excesivo y continuo de comidas rápidas, alimentos procesados y enlatados, que tienen un alto contenido en grasas saturadas, azúcares refinados y por lo tanto, pocas vitaminas, antioxidantes y minerales.

Al comer, además de ingerir comida, ingerimos los distintos tipos de nutrientes que contienen los alimentos. Estos nutrientes contienen diversos tipos de moléculas que el cuerpo digiere, asimila, o elimina, y si no puede llevar a cabo estas funciones esenciales, se encargará de acumularlas en forma de grasa, colesterol o ácido úrico.

Las sustancia del proceso de digestión de los alimentos que llegan a nuestro sangre son o ácidas o alcalinas, según la calidad de nuestra alimentación. Si la alimentación es poco adecuada – sea por exceso de ácidos o por carencias nutricionales de base – y el ambiente es demasiado ácido, la sangre recurre a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos para restablecer el equilibrio vital. Así se pone en marcha el mecanismo de descalcificación y desmineralización. Asimismo, si el ambiente del organismo es demasiado ácido, facilita el desarrollo de células cancerígenas y provocará degeneración e inflamación en los tejidos.

Aquí mencionaré algunos de los alimentos con un efecto altamente acidificante sobre el organismo:

  • La carne y los embutidos, pueden dar origen a dolencias como la artritis, artrosis, osteoartritis, reumatismo, etc. Las alternativas saludables para sustituir la carne con el mismo valor de proteínas de alta calidad son por ejemplo: legumbres mezclados con cereal integral (arroz integral con lentejas); tofu o tempeh; seitán; quínoa; pescado blanco o azul salvaje; marisco y moluscos como las almejas o los mejillones.
  • El azúcar, Las harinas blancas o morenas, la miel no ecológica, la sacarina, la fructosa, el sorbitol y otros endulzantes artificiales tienen un gran efecto desmineralizante y acidificante que ocasiona entre otras cosas caries y deficiencias de calcio en la estructura ósea.
  • Café, negro, gaseosas, chocolate, quesos procesados…

La forma de elaborar los alimentos también es importante

Ten en cuenta que la preparación misma de las comidas es muy importante. Se ha demostrado que un 40-60% de los elementos minerales y un 95% de las vitaminas y bases se pierden en el agua de cocción de las verduras.

Se recomienda cocer las verduras al vapor en cestas de acero o bambú, para que no estén en contacto directo con el agua y no pierdan sus propiedades. Los caldos tienen un alto valor terapéutico ya que conservan todo el contenido alcalino de las verduras.

Al cocinar, no deberías  superar los 110ºC de temperatura; es importante evitar las comidas quemadas o chamuscadas, que producen tóxicos y carcinógenos. Tomar fritos, sólo excepcionalmente, y siempre en casa, evitando las frituras de los bares donde se reutiliza el aceite muchas veces.

Los alimentos tienen una energía propia

CuerpoHumano BonitoSegún la Medicina Tradicional China, los alimentos también tienen una energía propia de acuerdo a sus nutrientes, a su contenido en agua, a su lugar de crecimiento. Al tomarlos influyen sobre nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Las propiedades de los alimentos se identifican según los Cinco Sabores y Cinco Colores correspondientes a los Cinco Elementos: Agua, Madera, Fuego y Tierra, Metal.

En cuanto a los Cinco Sabores: salado, ácido, dulce, amargo y picante. Cada sabor corresponde con un órgano del cuerpo. Si lo tomas en cantidad moderada, el sabor tonifica el órgano relacionado y es beneficioso para todo el organismo. Sin embargo, si abusas de algún sabor éste dañará el órgano en cuestión.

Hablando del Sabor Dulce por ejemplo: Es de naturaleza cálida y por tanto levanta la energía, es tonificante y promueve la producción de sangre; es el sabor del otoño, de los vegetales y frutas de tonos otoñales: ocres, anaranjados… de alimentos como: calabaza, naranja, mandarina, zanahoria. Si tomas el sabor dulce en exceso, este generará humedad y flema en tu cuerpo. Otros de los alimentos otoñales dulces recomendados son los carbohidratos de metabolismo lento como los cereales integrales. Ellos aportarán un suministro alto de energía y vitalidad.

Una dieta equilibrada debería contener todos los sabores, aunque siempre debe predominar el sabor dulce de los carbohidratos.

Nuestros platos también deberían ser equilibrados energéticamente. Esto se consigue con una variedad de colores, olores, sabores y texturas de forma variada: crudos, semi-crudos, cocidos, escaldados, rehogados, u horneados. Y se deberían adecuar a cada situación: si tenemos frío por ejemplo, el alimento debería producirnos calor; si tenemos calor, debe refrescarnos. Si el organismo está muy dilatado, debe ayudarle a contraerse y si está muy contraído, debe ayudarle a dilatarse.

¿Qué tiene que ver tu estado de ánimo con lo que comes?

Rara vez las personas relacionan los alimentos con las emociones pero ya existen estudios que confirman esta relación. Los alimentos líquidos, cremosos y de texturas suaves como por ejemplo sopas, cremas o  purés, se relacionan con sensaciones de equilibrio, paz y armonía. Nos conectan inconsciente y emocionalmente con nuestra parte blandita de bebés y con mamá.

Mientras que la proteína animal genera en el ser humano una tendencia a la agresividad, a la arrogancia y al individualismo. Suele provocar la necesidad de tomar dulces refinados, café, alcohol, etc.,  para compensar el yin y el yang de nuestro organismo.

Aprende a alimentarte mejor…

En nuestra escuela Ranvvai dedicamos mucho tiempo al tema de la alimentación. Nuestros terapeutas tienen una formación multi-disciplinar y la alimentación forma una parte esencial. Si queremos tratar al paciente de forma integral y así facilitar su completa recuperación, es importantísimo abordar todos los aspectos de su vida. Nuestra misión como terapeutas, no es sólo emplear un tratamiento adecuado sino guiar, educar y apoyar al paciente para que poco a poco, vaya adquiriendo nuevos hábitos para restaurar su salud y entre estos nuevos hábitos ponemos como prioritarios los alimentarios.

Para las personas que tienen curiosidad y están interesadas en la alimentación para mejorar su salud o mantener un peso ideal, dentro de nuestros Cursos de Formación disponemos de Monográficos específicos de Alimentación. Si tú eres una de estas personas, ¡estás invitada a asistir!

Espero haberte inspirado a prestar más atención a todo lo que comes porque la calidad de tu comida determina la calidad de tu vida. Por algo el propio padre de la medicina, Hipócrates nos decía…

¡¡Somos lo que comemos!!

Me encantaría que me cuentes tus propias experiencias con la alimentación. No tienes por qué creerme.

¡Prueba y me dirás! Tu propio cuerpo te dará las respuestas…

¿Quieres saber más sobre alimentación saludable?

¡¡Infórmate aquí de nuestro próximo curso para Enero y Febrero!!

Artículo publicado en la Revista Universo Holístico, nº 88, página 10.

Isabel Pérez Broncano.
Creadora del Método Ranvvai de Reflexología Podal Integral.
Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral