Desde la antigüedad, se han utilizado métodos de curación, terapias o medicinas, que ahora llamamos “alternativas”, para la mejora y restablecimiento de la salud. Unos han tenido más relevancia a lo largo de la historia, como pueda ser la Acupuntura, y otras menos, como las Reflexoterapias, pero no por eso menos efectiva.

Estas terapias reflejas trabajan zonas como pies, manos, cara, iris, oreja… donde se reflejan o proyectan todas y cada una de las partes del cuerpo. Así, la estimulación o manipulación de puntos o zonas de la oreja se denomina Auriculoterapia, de la que hablaremos a continuación.

Sus orígenes no están claros, debido a que, al no existir aún la escritura, la sabiduría se transmitía de padres a hijos. No fue hasta el año 400 a.c. que apareció el primer libro de Medicina China, “El Libro del Emperador Amarillo”, donde se tiene referencia escrita de la utilización de la oreja como diagnostico, y su relación con los meridianos de Acupuntura. También en Egipto, las mujeres se perforaban la oreja para no tener más hijos. El mismísimo Hipócrates (padre de la medicina moderna) escribió sobre estas técnicas tras su estancia en Egipto. En Persia se hacían cauterizaciones en la oreja para tratar la ciática. En el siglo XVII, el médico portugués Abraham Zacatus Lusitanus, también describió el mismo tipo de tratamiento, y el médico italiano Antonio María Valgalvia, para los dolores dentarios.

Pero fue a mediados del siglo XX cuando el Dr. Paul Nogier, viendo cómo una “curandera” curaba la ciática cauterizando la oreja de sus pacientes, empezó a investigar profundamente esta terapia publicando posteriormente todo un tratado y método sobre Auriculoterapia, haciendo así resurgir esta terapia, tal vez dejada un poco de lado. Así, Nogier por un lado y, por otro J. Bossy, en su libro “Bases Neurobiológicas de las Reflexoterapias”, han sentado unas bases científicas y más aceptables para la comunidad médica de la Auriculoterapia.

En 1987, la Oficina Regional del Océano Pacífico Occidental de la OMS celebró en Seúl la 3ª conferencia sobre estandarización de nomenclatura de puntos acupunturales. Sobre los puntos auriculares se fijaron 43 puntos con el mismo nombre y localización en China y Francia, y 36 puntos con el mismo nombre y distinta localización.

La Auriculoterapia debe su efecto a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que posee la oreja. El pabellón auricular está inervado por el nervio Temporo- auricular del Trigémino, nervio Vago, nervio Facial, nervio Auricular Mayor y el nervio Occippital Menor, lo que la hace tremendamente activa y efectiva a nivel terapéutico. El cuerpo se refleja en la oreja como si fuera un “feto in útero”, es decir, cabeza abajo, donde la cabeza sería el lóbulo de la oreja, los órganos internos en el interior del pabellón auricular y las extremidades en el exterior.

En un tratamiento, lo primero que debemos hacer es localizar los puntos a tratar, que a su vez nos puede servir como diagnostico, ya que cuando una zona del cuerpo se encuentra afectada por una patología, en su punto reflejo correspondiente en la oreja pueden aparecer algunas anomalías como rojez, inflamación, descamación, hendiduras, etc., así como un aumento de dolor a la palpación, aunque nunca basaremos nuestro diagnostico únicamente en estas apreciaciones.

La elección de los puntos a tratar en cada sesión se puede realizar desde diferentes puntos de vista:

  • Según la localización de la patología se puede tratar el órgano o zona afectada por esa patología.
  • Según la sintomatología en Medicina Occidental se pueden tratar puntos para eliminar dichos síntomas.
  • Según la Medicina Tradicional China, tratando el origen de esa patología, combinando los puntos apoyándose en las teorías de Yin-Yang, los 5 Elementos, etc..
  • Según la Medicina Ayurveda y su conocimiento de los doshas.
  • Según las experiencias clínicas sobre puntos que han actuado eficazmente sobre ciertos problemas como adicciones, fobias, etc.

Para el tratamiento de los puntos se pueden utilizar varias técnicas, tanto modernas y sofisticadas, como sencillas y rudimentarias. En consulta, durante la sesión, se pueden utilizar las agujas de acupuntura, el láser, la cromoterapia, la cauterización con inciensos… Pero también podemos utilizar métodos para prolongar el efecto fuera de la consulta, como son las chinchetas, semillas de mostaza, imanes, stiper de silicio, que se dejan pegados en la oreja durante varios días aumentando así la eficacia del tratamiento. Pero cuando no exista posibilidad de utilizar ninguno de éstos métodos y aparezca un dolor incómodo, como puede ser un lumbago, siempre se puede hacer una manipulación manual en la zona refleja lumbar o presionar con un lápiz, un palito con la punta redondeada, o algún artilugio similar, que sirva para aplicar un tratamiento más o menos efectivo en ese momento puntual, hasta que se pueda hacer un tratamiento más completo.

Es muy conocida la utilización de la Auriculoterapia para el tratamiento de las adicciones (como el tabaco) tratamientos adelgazantes, disminución del estrés, etc. Pero al tratar estos trastornos interviene mucho la voluntad de la persona, por lo que, en ocasiones, esta terapia puede resultar menos eficaz de lo esperado por el paciente.

En cambio, es muy eficaz en muchos trastornos y patologías, agudos o crónicos, que habitualmente no se suelen tratar de esta forma, como pueden ser todo tipo de dolores (lumbalgias, ciáticas, neuralgias, postoperatorios, etc) trastornos orgánicos (cólicos nefríticos, asma, problemas gástricos, etc), alergias, ansiedad, depresión, insomnio, trastornos psíquicos, hormonales musculares, articulares, y un largo etc.

Todos estos tratamientos se pueden realizar únicamente con auriculoterapia, o se puede utilizar ésta, como apoyo a otro tipo de tratamientos, para aumentar su efectividad.

En definitiva, tenemos una técnica de tratamiento sencilla, rápida, eficaz, barata, sin efectos secundarios, con muy pocas contraindicaciones y muy fácil de aprender… ¿qué más queremos?

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