En el mundo vegetal, una pequeña semilla tiene la inteligencia innata de convertirse en la flor que se supone que es, y sabe exactamente cuándo va a florecer. De la misma manera, el cuerpo humano puede recuperar, a través de la Técnica Metamórfica, su innata sabiduría olvidada para liberarse de esos desequilibrios que han desembocado en enfermedad. Esta técnica, considera todos los problemas como síntomas o expresiones de patrones de energía desviados que pueden ser reequilibrados o eliminados a través de ligeros toques aplicados en los puntos que reflejan la columna vertebral, en los pies, las manos, la cabeza y las orejas.

La Técnica Metamórfica, responde a las necesidades de eliminar patrones instalados en nuestro inconsciente desde los más tempranos momentos de nuestra existencia y que día a día afectan a nuestro quehacer obstaculizando la manifestación de nuestra verdadera esencia. Hoy en día está reconocido por todas las áreas de la medicina, desde las antiguas tradiciones orientales hasta los nuevos descubrimientos de la ciencia, que una energía llamada fuerza vital subyace en todas las formas de vida. Éste es el principio básico de la Técnica Metamórfica.

También es mayoritariamente aceptado el hecho de que la energía puede quedar estancada en determinados patrones. Cada célula guarda el recuerdo de nuestras experiencias y cuando éstas nos afectan especialmente, los pensamientos, las emociones y las creencias conectadas con ese recuerdo pueden establecer pautas en las que tendemos a quedar atrapados. Atrapados… en el pasado. Este estancamiento termina manifestándose en diversas formas, tales como enfermedades psíquicas o físicas, problemas emocionales, actitudes limitadoras, etc.

Fue el naturópata y reflexólogo Robert St. John quien en los años 60 desarrolló la Técnica Metamórfica a través de sus investigaciones dirigidas a ayudar a niños con discapacidad mental a liberar sus bloqueos emocionales. St. John descubrió que los traumas se mantienen en la memoria de todas las células del cuerpo desde el mismo momento de la concepción y que mientras no se liberen, uno no puede seguir adelante y cumplir el verdadero propósito de su vida.

Nuestro potencial se alberga en lo más profundo de nuestro ser, cubierto por las capas de lo aprendido a lo largo de la vida, fundamentalmente durante nuestros primeros años y también durante la gestación.

¿Qué puede aportar la Técnica Metamórfica?

Como paciente o receptor: Libera de los bloqueos heredados de los padres desde la concepción, activa la fuerza vital de la persona, abre los sentidos y la creatividad y reactiva el poder de autocuración que todos llevamos dentro. Ayuda por tanto a sanar cualquier tipo de problema de salud. Los beneficios de esta técnica se experimentan a todos los niveles: físico, emocional, energético, mental, de comportamiento y en las relaciones.

Como terapeuta o profesional: El aprendizaje es sencillo y está al alcance de todo el quiera acercarse a esta práctica y dispuesto a concentrarse en permanecer desapegado, sin expectativas, confiando en la fuerza vital de la persona tratada. Como terapeutas, accedemos a lo más profundo del Ser y reconocemos los mecanismos innatos de autocuración que todo ser vivo tiene de forma natural en su interior. En los cursos de Técnica Metamórfica de Ranvvai podrás aprender a interpretar el esquema prenatal, a conocer y trabajar las zonas reflejas de la columna vertebral, en los pies, las manos, la cabeza y las orejas, donde están ubicadas. Además movilizaremos y activaremos la fuerza vital bloqueada en este periodo. El aprendizaje de la Técnica Metamórfica puede resultar muy útil para aplicarla en el círculo familiar o de amigos, especialmente entre padres e hijos, ya que los niños son muy receptivos y con ello se contribuye a fortalecer el vínculo.

Sin implicación y sin intención, pero con efectividad

La Técnica Metamórfica no pretende diagnosticar, no pretende buscar síntomas o problemas específicos. El terapeuta actúa como catalizador como acelerador del proceso de cambio de la fuerza vital de la persona. Ésta fuerza guiada por la inteligencia innata del paciente, provoca las transformaciones necesarias en los patrones energéticos. Esto facilita que la persona cambie naturalmente los patrones que ya no le sirven. La energía estancada se libera así permitiendo que las antiguas pautas se queden atrás para poder avanzar. El objetivo no es tanto tratar el síntoma de la enfermedad, como que el paciente sea consciente de lo que lo generó.

El terapeuta permanece imparcial, lo cual no significa que no le importe lo que sucede, sino que se mantiene fuera de todo juicio, alejado de imponer su voluntad o de tratar de guiar la fuerza vital del paciente. Esto favorece la creación de un ambiente en el que la fuerza vital fluye libremente mientras el receptor va recuperando su poder de autocuración a la vez que recibe un agradable y relajante masaje. El masaje, más parecido a una caricia, se aplica desde la punta del primer dedo del pie bajando desde el borde interno hacia el talón. Se aplica en las manos, en la cabeza y en las orejas, zonas donde igualmente queda reflejada la columna.

El principio que promueve esta técnica es que, el toque terapéutico, estimula la fuerza vital y activa el proceso de autosanación. El por qué de su efectividad es difícil de explicar, pero los resultados son evidentes, en algunos casos de manera inmediata y en otros hay que esperar un poco más de tiempo para que se aprecie. Mi práctica me ha demostrado que sus beneficios persisten. La ruptura de los patrones y el desbloqueo energético que produce hace que el problema se elimine de raíz.

Durante una sesión

Una característica de la Técnica Metamórfica, es que no es necesario entenderla para beneficiarse de ella. El paciente puede hablar si así lo siente o permanecer en silencio. La historia del paciente no es determinante para la efectividad de la técnica. La intelectualización de lo que sucede no ayuda. Algunos pacientes llegan incluso a dormirse gracias a la relajación que produce mientras que hay personas que se sienten revitalizadas. La sesión suele durar en torno a una hora y se puede recibir tanto sentado como tumbado. Es importante que el terapeuta también se sienta cómodo, relajado y con la mente libre de condicionamientos y preocupaciones.

Esta técnica es una herramienta que proporciona un entorno en el que la propia fuerza de la vida interior de quien la recibe, puede empezar a funcionar de una manera diferente, lo que le permite desarrollar mejor su potencial. La fuerza vital de cada persona tiene una inteligencia innata propia. Los cambios que se producen son favorecidos y provocados exclusivamente por el receptor. El profesional simplemente proporciona el entorno necesario para que esto pueda suceder.

Una técnica para todos

Por su carácter no invasivo y totalmente seguro, la Técnica Metamórfica es recomendable para todas las personas sea cual sea su situación, incluso niños pequeños, mujeres embarazadas y personas enfermas de gravedad. Es una práctica que puede compaginarse con cualquier otro tratamiento, médico o parasanitario. Los cambios que produce esta técnica no sólo se perciben internamente sino que también se reflejan en el exterior. Nuestra capacidad de cambiar genera cambios en nuestro entorno.

La Técnica Metamórfica es una herramienta para la transformación y el crecimiento, por eso en Ranvvai le hemos otorgado el lugar de honor que merece dentro de las terapias manuales complementarias en el marco de la medicina holística. Somos universos en miniatura flotando en un universo gigantesco y el poder para sanarnos y evolucionar está en nosotros. Despertemos a esta realidad y hagámosla posible.

Despierta, tú eres el testimonio de tus pensamientos, tú eres el que observa, no lo que estás observando”  -Buda-

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Artículo publicado en la revista Universo Holístico. Nº 44, pág. 8. Diciembre 2011.

Isabel Pérez Broncano.
Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.
Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.