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¿Sabías que cada 3 de 4 mujeres en el mundo sufren de candidiasis?

¿Qué gran parte de la población mundial padece de esta enfermedad y lo desconoce?

¿Y que con una correcta alimentación puedes prevenirla, incluso curarla?

Todas las personas que se preocupan por llevar una vida saludable conocen la importancia que tiene una alimentación correcta para la salud y la capacidad de rendimiento.

Entonces, ¿por qué resulta tan difícil alimentarse correctamente? El Ser Humano carece de un instinto natural que le oriente sobre cómo alimentarse bien, cuándo dejar de comer y qué sustancias nutritivas le faltan en un momento dado.

Por esta razón, es importante la correcta información sobre cómo debe ser una alimentación que conserve la salud, qué sustancias nutritivas debe incluir y qué alimentos tienen nutrientes.

Mediante una alimentación equilibrada es posible prevenir y mejor los síntomas de muchas enfermedades, entre ellas la candidiasis.

Pero, ¿qué es una alimentación correcta? Es cuando la alimentación cubre las necesidades energéticas de la persona, es decir, cuando no es demasiado abundante ni deficiente, cuando contiene todos los nutrientes en una cantidad óptima y una proporción equilibrada.

El organismo necesita de sustancias básicas para poder llevar a cabo todas las reacciones que en él se realizan y así lograr un buen funcionamiento del mismo.

Por esta razón es importante prestar atención y cuidado a la Alimentación. Esta debe ser de lo más variada y equilibrada posible, para dar respuesta así a las necesidades fisiológicas fundamentales.

A veces ni siquiera se nos pasa por la cabeza la importancia de la alimentación para nuestra vida y nuestro organismo, pero debemos ser conscientes de que la alimentación tiene una gran influencia tanto en nuestra salud, como en nuestra enfermedad.

Una de esas enfermedades en donde la alimentación es fundamental es la Candidiasis. Para saber exactamente como tratarla, antes debemos saber qué es, cómo funciona, por qué se desarrolla y qué síntomas puede dar.

Función de la Cándida

La cándida es una pequeña levadura que habita de manera natural en nuestro tracto intestinal y que es totalmente necesaria para mantener el equilibrio intestinal. En ocasiones, pueden crecer sin control y causar muchos problemas de salud.

Cuando las cándidas están presentes en el organismo de manera equilibrada es porque nuestra flora intestinal, ayudada por nuestro sistema inmune, mantiene ese equilibrio.

En circunstancias normales, las cándidas mantienen el pH sano, absorben metales pesados, sirven de alimento a nuestra flora y ayudan a deshacernos de hidratos de carbono que han sido mal digeridos, entre otras cosas.

A pesar de su mala reputación, la cándida es un hongo que tiene la labor de alimentarse también de elementos potencialmente tóxicos para el organismo y cuando la flora intestinal ha sido casi totalmente aniquilada, por ejemplo en el caso de la toma de antibióticos, muchas bacterias mueren pero los antibióticos no afectan al hongo cándida.

¿Qué pasa entonces ahí dentro?

Pues que los alimentos son mal digeridos por la falta de flora intestinal y la materia dañina es alimento de cándidas, así que ellas crecen para seguir controlando las tareas de limpieza, pero cuando pasa el tiempo la inocente y pobre levadura “limpia intestinos” se convierte en una raicilla con ramificaciones que puede ser muy dañina, penetrando la pared intestinal y dejando paso a las toxinas dentro de la sangre.

¿Qué es la Candidiasis?

Es un mal que afecta a millones de personas en todo el mundo y para el cual la medicina tradicional no ha conseguido una cura definitiva.

La Cándida es un género de levaduras, la más conocida es Candida albicans y es la culpable de causar infecciones fúngicas, es decir, candidiasis.
Esta enfermedad no sólo puede ocurrir en el aparato digestivo, sino también en el sistema respiratorio y en los genitales, afectando sus mucosas, e incluso afectando la piel.

Así que tendríamos por ejemplo la candidiasis vaginal, la candidiasis oral, que afecta a la boca y a veces a la garganta; la candidiasis en la garganta y en el tracto respiratorio, que puede esparcirse hasta el estómago e intestinos; la candidiasis cutánea que afecta axilas, ingle, escroto, pene, debajo de los senos y uñas de pies y manos y la candidiasis sistémica que se esparce por todo el cuerpo infectando el cerebro, corazón, riñones, ojos, hígado, tracto genital y las articulaciones.

Generalmente las mujeres somos más proclives a padecer de candidiasis, pero no significa que el hombre este exento.

La candidiasis, perjudica en muchas más cosas a la salud, por ejemplo; destruye vitaminas del grupo B, entre ellas el ácido fólico, bloquea las enzimas metabólicas, destruye el glutatión y la cisteína, que sirven para desintoxicar el organismo, entre otras cosas, reacciona con la dopamina, que es un neurotransmisor cuya deficiencia puede causar depresión.

Las cándidas pueden imitar a las hormonas, pero no pueden llevar a cabo sus funciones, causando un desequilibrio, etc.

En definitiva y a groso modo; la candidiasis hace que el organismo entre en un estado de autointoxicación continuo, hace que el sistema inmune esté en un estado de alerta 24 horas. Esto agotaría a cualquiera.

No es de extrañar que los afectados se quejen de cansancio de vez en cuando o de pequeños achaques.

¿Cuándo aparece?

La infección por cándidas aparece cuando ese equilibrio antes mencionado se rompe por alguna causa. Lo que sucede es que con la flora intestinal o el sistema inmunológico debilitado, las levaduras toman el control creciendo desmesuradamente.

Para muchas mujeres lo común es haber padecido alguna vez candidiasis vaginal y sucede porque se ha destruido la flora vaginal y las cándidas campan a sus anchas y, tras detectar el problema, se suele poner solución con los conocidos óvulos vaginales y/u orales “mata cándidas”. Esto suele funcionar un tiempo pero puede que el verdadero problema no sea tan evidente en sus manifestaciones y se encuentre más adentro y en sigiloso silencio…en el intestino.

La candidiasis intestinal se puede desarrollar de múltiples maneras y, aunque a muchas personas les interese su diagnóstico, este no es tan fácil, es más sencillo tener en cuenta una serie de síntomas para aplicar el remedio. Algunas de sus posibles causas pueden ser:

  • Consumo excesivo de azúcares y carbohidratos simples y refinados
  • Carencia de nutrientes esenciales en la dieta
  • Consumo excesivo de alcohol (también cerveza y vino)
  • Consumo continuado de agua corriente del grifo
  • Estrés durante un periodo prolongado en el tiempo
  • Estados agudos de ansiedad prolongados en el tiempo
  • Consumo de antibióticos, corticoides, etc.
  • Consumo de anticonceptivos orales
  • Consumo de hormonas sintéticas (menopausia)
  • Embarazo (no siempre)
  • En estados de enfermedades graves como cáncer o SIDA donde el sistema inmunológico es muy débil
  • En casos donde exista alguna disfunción digestiva

Síntomas

Muchas de las personas que han padecido candidiasis saben que no es fácil encontrar un diagnóstico. A menudo son diagnosticados como personas depresivas, hipocondríacas, personas con problemas de estrés y/o ansiedad, afectados por fibromialgia, etc.… Aunque se haya sido la persona más positiva y alegre de este mundo… ¿es raro, no?, o por lo menos contradictorio.

No es que seas hipocondríaco sin motivo ni que estés cansado porque eres débil sino todo lo contrario; estás cansado porque tu sistema inmunitario está débil y sientes que tienes algo que no va bien pero no sabes qué es.

Al fin y al cabo no todos sabemos de medicina, pero sí sabemos de nosotros mismos y nuestro estado. Sabemos si un día estamos al 100% de vitalidad y bienestar, o al 10%.

Algunos de los síntomas pueden ser: necesidad de comer dulces, pan, chocolate o bollería. Sentirte fatigado, cansado, débil, sin vitalidad. Padecer asma, tos y problemas digestivos muy variados como diarrea, estreñimiento o mala digestión. Tener los pies o las manos frías, sensación de frío. Sentir las articulaciones doloridas, con sensación de oxidación. Tener dificultad para recordar las cosas, falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.

También puedes padecer picos de humor: pasar de felicidad al llanto sin motivo aparente, sentirte irritable o confundido, tener insomnio, dolores de cabeza o depresión.

¿Cómo Prevenir la Candidiasis con la Alimentación?

Como ya he dicho, las cándidas son muy oportunistas, en cuanto detecta un mal funcionamiento del sistema inmunológico, se dedican a reproducirse y no es extraño que estén implicadas en multitud de enfermedades, aprovechando el momento.

Se van reproduciendo a medida que se encuentran a gusto y bien alimentadas en su hábitat, es decir, el intestino. Les encanta darse festines con los azúcares que ingerimos, también el de las frutas frescas y las harinas refinadas, así como con levaduras de distintos tipos, como la cerveza, el pan hecho con levadura o cualquier levadura tanto fresca como seca, fermentos como el vino, la soja fermentada, etc.

También favorecen a su crecimiento y bienestar el consumo de alimentos como: vinagres, refrescos industriales, setas, champiñones, níscalos, lácteos, café y sustitutos, tés, cacahuetes, pistachos, especias muy picantes…

Ante un ataque fuerte de cándidas, en un primer momento lo más aconsejable es evitar todo tipo de AZUCARES!!!!, levaduras, hongos y mohos no solo de la comida, también del ambiente. Debes evitar: Azucares de todo tipo, incluso la fruta. Panes de todo tipo elaborados con levaduras, cereales, harinas, dulces y bebidas de leche, quesos con moho, suplementos y todo alimento sometido a fermentación. Alimentos procesados, que hayan sido almacenados y/o tratados, ahumados, carnes procesadas, salsas…etc. Restos de alimentos cocinados, que sin que tú lo notes ya han comenzado su proceso de putrefacción y proliferación bacteriana. Evita cacahuetes, maíz y trigo en especial, y todas las cosechas que se almacenan durante largos períodos de tiempo, ya que suelen estar contaminadas de micotoxinas que también encontramos en alimentos procesados.

Es aconsejable desinfectar frutas y verduras con unas gotas de lejía 10% en 90% de agua.

Qué comer:

Debes dar prioridad a alimentos con características antibióticas como el ajo, aceite de oliva y aceite de coco.

El ajo fresco, crudo y triturado en especial, está muy indicado porque contiene azufres y estos frenan el sobrecrecimiento de las cándidas. El ajo en la dieta estimula el sistema inmunológico, mejora la circulación, disminuye la presión arterial alta, elimina parásitos intestinales, tiene efectos antioxidantes y antibióticos. Al triturarlo rompemos las paredes celulares y es más fácil extraer sus sustancias beneficiosas. Ya sea solo o mezclado con las comidas. Hervido en agua con limón o con tomate y tomar 4 o 5 ajos al día es la mejor y más barata de las formas de acabar con la candidiasis.

El ácido Caprílico presente en el aceite de coco, también es un potente antibactericida a nivel intestinal, puedes conseguir un suplemento de este ácido o tomar una cucharada de aceite de coco antes de las comidas, sobre todo si vas a consumir alimentos que desconfíes y puedan tener concentraciones significativas de microbios.

Una vez está controlado el brote y sobre todo en caso de haber tenido que usar medicamentos, hay que ingerir probióticos para repoblar con bacterias beneficiosas la flora alterada. Yogures de kefir y de leche de oveja o de cabra también puedes tomar propóleo para combatir la infección y mejorar el sistema autoinmune, son las mejores opciones naturales.

A largo plazo, controlar los hábitos de alimentación, vigilar que los alimentos que tomemos sean frescos y estén debidamente tratados, será un seguro extra frente a nuevos brotes, actuando de forma más estricta cuando sospechemos una bajada de las defensas en el sistema inmune. Poco a poco los episodios de candidiasis se irán espaciando en el tiempo, hasta que el crecimiento de estas bacterias esté en límites normales de forma habitual.

El cuerpo funciona con combustible en forma de alimento y si el combustible que le proporcionamos no es de alta calidad, no podemos esperar que ofrezca el máximo rendimiento.

Para mantener el cuerpo funcionando en la forma más optima, es importante consumir alimentos sanos. Los alimentos poco saludables pueden satisfacer el hambre, pero también pueden acabar con la salud del cuerpo a largo plazo.

Recuerda que alimentarse no sólo consiste en comer para vivir o para saciar el hambre, es algo mucho más complejo, igual que alimentamos nuestro cuerpo físico, alimentamos nuestro cuerpo emocional y nuestro cuerpo mental.

Teniendo en cuenta la Psicoanalogía de la Enfermedad, los fluidos corporales y la “humedad” en general nos hablan de un conflicto interno emocional con nosotros mismos.

Es decir, que la reproducción excesiva de cándidas en el organismo, puede significar que nuestra alimentación no es adecuada o que nuestra forma de pensar nos lleva a que nuestras emociones se desborden o se alteren y que todas las situaciones que suceden a nuestro alrededor las conectamos directamente con el plano emocional, generando ansiedad, inseguridad, cansancio, etc. En definitiva enfermedad y falta de bienestar.

Si sufres de Candidiasis o la has padecido, te invito a revisar tus emociones, la manera de ver la vida, tu entorno
y a enfocarte en las pequeñas cosas que te generan felicidad.

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Artículo publicado en la revista Universo Holístico, nº 70, pág. 10. Abril 2014.

Isabel Pérez Broncano.
Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.
Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.

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