Como Persona y como Terapeuta, me maravillo por seguir sorprendiéndome cada día.

Hace algún tiempo, vino a verme por primera vez una mujer a mi consulta.

La llamaré Pilar, aunque por supuesto, este no es su nombre real.

Había leído un artículo mío en el que escribía acerca de la Técnica Metamórfica, ella, sabía por lo que había leído, que éste Tratamiento, era una Terapia de Transformación como su propio nombre indica, de Metamorfosis.

Al leer el articulo, se dio cuenta de que se habían dado varias sincronías tales como que, cuando estaba leyéndole, vino a posarse una mariposa muy similar a la de la imagen que acompañaba el texto del artículo y en esos días, cuando pensaba en esta terapia siempre aparecía una mariposa a su alrededor, así había llegando a la conclusión de que esta era la Terapia que quería seguir porque creía que era la que más le podía ayudar, para avanzar en su Proceso de Crecimiento y Mejoramiento Personal.

El primer día que Pilar vino a la consulta, le hice una entrevista detallada con sus datos personales y profesionales con el fin de conocer su biografía, sus gustos, aficiones, etc.

Me dijo que tenía varios problemillas, que se sentía sobrecargada de obligaciones y que esto hacia que se dedicara poco tiempo a ella misma.

Acordamos que vendría una vez por semana, para tratar de que se ocupara algo más de ella y llevaríamos a cabo un tratamiento que consistiría en recibir una Terapia Holística que incluiría: Técnica Metamórfica. Reflexología Podal. Técnica de Liberación Emocional con EFT también conocida como Taping., alguna regresión etc.

En cada sesión de terapia, íbamos conformando mucho más detalladamente su biografía personal. Tomé buena nota, de que se sentía dolorida por el comportamiento que a lo largo de los años, su madre había ido teniendo con ella. Uno de los días me describió a su madre como a una persona injusta, que al fallecer su marido, el padre de Pilar, se había volcado en su hijo, el hermano de Pilar.Contó con gran pena y sobrecogida por el dolor, que su madre y su hermano, los dos, le hicieron el vacío durante varios años.

La madre de Pilar, después de que falleciera su marido, había avalado con la casa  familiar en la que ella vivía, un préstamo del hijo. Pilar se sentía culpable por no haber sabido oponerse a que su hermano hubiera llevado a cabo este hecho. Se daba cuenta de que no había tenido el valor de enfrentarse a su madre y a su hermano para defender sus derechos ya que la casa no era solamente de la madre, sino que parte de ella, era de a herencia que su padre dejara al fallecer. Se daba cuenta de que cuando esto ocurrió, le dio miedo perder el cariño de su madre y de su hermano por ponerles límites en un tema aparentemente económico, pero que para Pilar, era mucho más que económico, para ella, era conectar con no ser tenida en cuenta ni considerada por su madre y por su hermano.

No se disculpa a sí misma por lo que ella considera su error, que intuye también que más adelante, tendrá consecuencias negativas para su madre además de para ella.

Un día, la madre de Pilar, empieza a tener problemas de salud, pérdidas de memoria que posteriormente fueron evaluadas como: Alzheimer. Pilar toma la decisión de llevarse a su madre a vivir con ella. Está convencida de que lo que ha desencadenado la enfermedad es la decepción y la dificultad para aceptar el comportamiento de su hijo.

Hacia tiempo que se había enterado de que iba a perder la casa con la que años atrás había avalado el préstamo del hijo y que este desde hace tiempo, no estaba pagando.

Trabajamos para que Pilar elaborara este hecho, reconociendo su responsabilidad, sin culpa. Desde la humildad para llegar a aceptar, que no supo hacerlo en aquel momento de otra forma… ya que se sentía apartada, tanto de su madre como de su hermano y excluida de la relación.

Siguió viniendo a la consulta y expresaba a menudo, que sin la Terapia no lo podría haber soportado emocionalmente. Seguimos revisando sus creencias y tendencias comportamentales, sus conflictos afectivos, etc.

Fue poco a poco superando sus dificultades pero le queda lo que dimos en llamar entre nosotras, su gran dificultad: perdonarse para de verdad y profundamente poder perdonar.

Perdonarse a sí misma por sus errores le parecía un imposible.

Aparentemente, era más capaz de perdonar a su madre y a su hermano, que a sí misma.

Para elaborar esta tendencia, trabajamos por largo tiempo su Autoestima y las zonas reflejas del pie relacionada: la Zona  Agua que estaba desbordada, igual que sus emociones y que estaba  inundando  la Zona Tierra del pie, quitándole solidez a su vida. Relataba, que su madre desde la mitad de la etapa de gestación de Pilar, hasta que esta nació, había tenido muchos conflictos emocionales con la abuela y con un tío de Pilar, por un tema de herencia relacionado con una casa de los abuelos… Aquí, ella fue capaz de ver con claridad como lo que sucede en la etapa de la gestación es absolutamente decisivo en nuestra vida adulta y como los patrones de comportamiento, se repiten en diferentes generaciones. Le expliqué, que eso sucede hasta que alguno de los miembros de la “cadena generacional” rompe un eslabón, pero por ahora, Pilar seguía creyendo que era muy difícil romperle…

Su madre empeora y Pilar se ve en la situación de tener que tomar una decisión:

Ingresarla muy a su pesar, en un geriátrico, para que esté atendida las veinticuatro horas del día. Ella hubiera querido evitar esto por todos los medios,  pero no era posible, porque la demencia avanza irremediablemente.

Trabajamos con Metamórfico y con Reflexoterapia, los órganos que  influyen en la autoestima y los que afectan a la toma de decisiones.

A la vez, que le hacia Relajaciones Guiadas con Autohipnosis y regresiones, preparábamos trabajo para casa, con el fin de que soltara los antiguos patrones de comportamientos que la seguían manteniendo encarcelada a la culpa. Buscábamos conjuntamente frases estratégicas que para ella, fueran inducciones que le llevaran a aceptar su responsabilidad y desde la aceptación lograra perdonarse por sus errores.

Finalmente, Pilar se quedó con una tarea para hacer en casa ya que la situación en la que se encontraba su madre era de una gran dependencia y acaparaba todo su tiempo libre.

Después de un tiempo sin vernos por la situación con su madre, un día viene a la consulta diciéndome que tiene una buena noticia:

¡¡Cree que ha conseguido Perdonarse!! 

Me cuenta que ahora va a ver a su madre todos los días y que se siente bien haciéndolo a pesar de que su madre ya ni la reconoce, a pesar de que su madre, no hay forma de que haga o diga algo coherente.

Siempre intento que la persona que se dedica a cuidar de otra, haga la siguiente reflexión:

¿Quien Cuida al Cuidador?

Con el propósito de hacerla reflexionar acerca de que se cuidara le pregunte: ¿Para que sigues yendo cada día, si ni siquiera te reconoce?

Ella, me miró con una profunda calma y me dijo:

Yo sé quién soy: Soy su hija.

Soy la persona que soy porque ella decidió concebirme, cuidarme y educarme tal y como lo hizo.

Ella no sabe quien soy yo…

Yo, si sé quien es ELLA!!

Me sentí muy emocionada, me quede sin palabras y llena de una pacifica sensación ante semejante:

¡¡CLASE MAGISTRAL ACERCA DEL PERDONARSE PARA PERDONAR!!

Artículo publicado en la revista Espacio Humano. Nº 149, pág. 28. Febrero 2011.

Isabel Pérez Broncano.

Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.

Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.

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