destino-1¿Te has dado cuenta de que hay dichos populares que se contradicen? Seguro que muchas veces has escuchado estas dos frases: “El mundo está lleno de casualidades” y “Las casualidades no existen”… Sus ideas son contrarias, ¿verdad?

Te voy a contar a través de mi experiencia, por qué ambas de estas dos frases pueden ser verdaderas… Imagina por un momento que el mundo esté lleno de casualidades; imagínate caminando entre todas ellas, cientos, miles… sin embargo, tú las vas esquivando… Daría lo mismo que hubiera millones, ¿verdad? Para ti, a pesar de que el mundo estuviera lleno, las casualidades no existirían.

Ahora imagínate caminando por la calle, y que de repente ves una casualidad, esta vez no te rodean como antes… Solamente hay una, y tú sin embargo, sales corriendo tras ella hasta que la atrapas… Quizás no era una mera casualidad, sino algo que poco a poco has ido creando en tu mente y elaborado con tus pensamiento; consciente o inconscientemente has trabajando en ello, y un día, lo ves claro y decides ir a por ello. Eso mismo fue lo que me sucedió a mí con la Reflexología.

Si me sigues habitualmente, sabrás que comencé con un pequeño centro de belleza cuando era muy joven. En aquella época era muy raro encontrar un centro de belleza en el que usaran productos naturales, todos utilizaban las “famosas marcas” que se anunciaban una vez tras otra en la televisión, y yo decidí apostar por lo contario buscando para mis clientas productos naturales que no les dañaran y que a la vez, les pudieran aportar otro tipo de beneficios como los de la aromaterapia.

Un día, una de las firmas que me servía productos naturales, me ofreció asistir a un cursillo de Reflexología y desde ese momento, caí rendida a sus pies. Comencé a utilizar las bases reflexológicas con mis clientas, y eran ellas mismas las que me decían que además de mejorar su celulitis, retención de líquidos o lo que fuera, notaban que estaban mucho más relajadas y que en su día a día se cansaban mucho menos.

Desde ese momento, supe que mi futuro profesional iba a ser la Reflexología Podal costara lo que costara, es decir, corrí y corrí tras “mi casualidad” hasta que conseguí acercarme a ella y atraparla.

Estoy hablando de 30 años atrás, amas o menos, y en aquella época, no era sencillo encontrar formaciones de Reflexología, había muy pocas escuelas de terapias naturales donde formarte, tenías que moverte a otra ciudad a realizar los cursos, contando con la dificultad añadida de que no había el sistema de comunicaciones y las facilidades que tenemos hoy en día. Lo bueno era que los poquitos profesionales que existíamos, estábamos totalmente conectados unos con otros, por lo que una vez entrabas en este mundillo, era sencillo continuar formándote con los mejores.

Os aseguro que la mayoría de personas que prueban la Reflexoterapia Podal, se enamoran completamente de ella y de sus beneficios; eso sí, el tratamiento tiene que estar bien hecho y llevado a cabo por un profesional bien formado. Al contrario de lo que me sucedió a mí, ahora existen cientos y cientos de “Reflexólogos” que han hecho un taller de 5, 6 o 20 horas y se ponen a impartir cursos u ofrecer consultas como si fuera un profesional.

Esta fue otra de las razones que me llevaron a crear los distintos cursos de formaciones que tenemos en Ranvvai. Consideró que mi misión es lograr que los interesado en conocer la Reflexología, aunque sea lo más básico para realizar pequeñas sesiones relajantes a sus familiares y amigos, tenga la oportunidad de hacerlo de la manera más adecuada y fiable, sabiendo cómo colocar su cuerpo y sus manos, que actitud debe tener, qué tipos de presiones ha de realizar y dónde y cómo realizarlas. Sólo de esta manera, conseguiremos que la Reflexología ponga en marcha los mecanismos de autocuración del cuerpo. Solo de esta manera, lograremos que cada día sea una terapia más reconocida y apreciada.

En el caso de querer realizar tratamientos de manera profesional, desde mi entender, es indispensable tener en cuenta además del aspecto físico, los aspectos mentales, emocionales y energéticos de los pacientes. Esto lo refleja fielmente el Método Ranvvai, método con el que trabajo y con el que puedo formar a mis alumnos para que logren ser grandes profesionales.

La formación tiene varios niveles. Para ser un Experto Reflexoterapeuta, los alumnos se basan siempre en un protocolo a seguir, según el cual, lo primero a tener en cuenta es la manifestación: lo que pasa, lo que ocurre aquí y ahora, la dolencia, el síntoma o molestia, el tipo de dolor, emoción o energía que manifestada que manifiesta el paciente.

A continuación, se centran en descubrir la constitución: aquello más oculto que ocasionó que apareciera y se manifestara el problema: estrés, miedos, creencias limitantes, etc.

Finalmente ponen todo el empeño en llegar a la raíz del problema considerando la genética y los patrones de comportamiento, etc.; desde la actualidad se irá retrocediendo hasta la etapa de gestación, incluso a veces hacia lo que la persona trae consigo en términos ancestrales.

Me viene a la cabeza el caso de una paciente que acude a consulta con un problema de cistitis acompañado de altas fiebres (manifestación). En la primera sesión mientras le realizo la historia clínica, me cuenta que tiene problemas en casa con su marido y que además acaban de tener un bebé. Me sigue contando cosas sobre ella, su familia, sus padres, marido, etc., y termina diciéndome que ella sabe que debería separarse, pero que por miedo a perder valor ante sus padres no toma la decisión (constitución).

Con lo que me ha contado, sitúo su problema en el elemente agua, que curiosamente está relacionado con los riñones y el sistema urinario. Atendiendo a la medicina tradicional china, nos indica que el miedo a vivir experiencias produce un bloqueo en el elemento agua, y a su vez este puede bloquear el elemento fuego, lo que nos puede explicar los episodios febriles.

Trabajé profundamente con ella las zonas reflejas relacionadas con estos elementos, además de realizar un trabajo de apoyo emocional y psicológico para ayudarla a superar esos miedos, y que pudiera tomar decisiones sin bloquearse y abandonarlas por sus creencias limitantes (raíz), y… ¿sabéis qué? En el momento que tomó la decisión de hacerse fuerte frente a su marido y hablar con sus padres, desaparecieron las cistitis…

¿Casualidad? Más bien ella también vio su oportunidad y corrió tras ella, y tenía al lado una terapeuta con amplia formación que le apoyaba y acompañaba durante ese proceso.

Isabel Pérez Broncano
Creadora del Método Ranvvai de Reflexología Podal Integral
Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral

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