Artículo publicado en la revista Universo Holístico. Nº 25, pág. 50. Marzo 2010.

Según el diccionario  de la Real Academia de la Lengua Española, metamorfosis es la transformación de una cosa en otra.

En zoología, metamorfosis es el cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo, y que se manifiesta no solo en la variación de forma, sino también en las funciones y en el género de vida. Se llama sencilla cuando la forma del animal se mantiene constante, pero adquiere nuevos órganos, como las alas en los grillos y complicada, cuando la forma del animal al nacer no tiene ningún parecido con la de su estado adulto, como en las mariposas.

Esta definición, ya da una idea acerca de la terapia que vamos a  tratar de comprender, de sus bases y fundamentos. En este sentido, “se puede afirmar que la Técnica Metamórfica es un medio para conseguir una metamorfosis en la persona”, una transformación a todos los niveles, físico, psíquico, emocional, energético y espiritual, que se va produciendo de manera sutil pero profunda y duradera con el tratamiento.

La Técnica Metamórfica localiza en el periodo prenatal, el origen de todos los trastornos que afectan al individuo a lo largo de su vida, trata de deshacer los nudos y bloqueos que en la Fuerza Vital se han ido produciendo  desde el mismo momento de la concepción en el útero materno, hasta el momento del nacimiento, la Fuerza Vital desbloqueada, pone en marcha los mecanismos de Autocuración que todo Ser vivo lleva dentro.

Durante la etapa prenatal, la Fuerza Vital se muestra con todo su poder de creación y es la responsable de todos los cambios y transformaciones que se producen en el embrión y en el feto durante el periodo de gestación, esta Fuerza Vital, es la misma durante toda la vida.

Desde el momento mismo de la concepción, por influencias internas y externas, se van produciendo bloqueos. Estos  bloqueos impiden a la Fuerza Vital fluir de forma adecuada; en consecuencia, la capacidad de autocuración del cuerpo se inhibe, el equilibrio y la armonía se rompen, pudiendo aparecer la enfermedad.

Robert St. John, descubrió que la estructura de tiempo que forma la etapa  prenatal está reflejada en el cuerpo, en concreto en las  zonas reflejas de la columna vertebral, sobre los pies, las manos y la cabeza. Esto permite, mediante un suave “toque” terapéutico en dichas zonas, conectar  al individuo con su etapa prenatal, de tal manera que todo el potencial que posee la Fuerza Vital en este periodo de tiempo se libera, los  bloqueos desaparecen, permitiendo la transformación, dando paso a un estado de armonía y bienestar.

De la misma forma que el  gusano se transforma en mariposa, la Técnica Metamórfica libera al individuo de todo aquello que le impide vivir con plenitud, transformándole en un nuevo ser más libre, sano y feliz.

La Técnica Metamórfica no necesita de grandes conocimientos para poder practicarla, puesto que se trata de un sencillo contacto, casi una caricia, en la cara interna de los pies, cara interna de las manos y la línea media de la cabeza hasta la nuca. No requiere conocimientos sobre masaje, o manejo  de la energía, ni sobre anatomía, fisiología o patología.

Sin embargo, es muy importante que quien realice el tratamiento sea una persona que ha desarrollado un gran equilibrio para no implicarse con quien lo recibe en ningún aspecto: físico, psíquico, emocional o espiritual, dejando que la Fuerza Vital del paciente haga  su trabajo.

Entonces ¿por qué complicar las cosas, tratando de explicar algo tan simple como esto?

Realmente, sería necesario explicar muy poco, si la persona que va a aplicar la Técnica Metamórfica, fuese capaz de crear un vacío mental fértil y dejarse llevar por su intuición; mientras se logra que así sea todo conocimiento sobre la terapia  resulta interesante y necesario. Ya que esto, aparentemente sencillo, en los Occidentales es difícil de lograr y es aquí donde se hace necesario un buen maestro para aprenderlo.

FUERZA VITAL

La Fuerza Vital es uno de los conceptos fundamentales en la Técnica Metamórfica.

El concepto de Energía o Fuerza Vital no es nuevo y ya se tenía en algunas civilizaciones antiguas, en las que se definía como aquello que diferencia a un ser vivo de uno muerto. La Fuerza Vital constituía el sustento de la vida, y se entendía como la materia invisible existente entre cuerpo, mente y espíritu, armonizadora, conformadora de la materia, que otorga finalidad a las funciones.

La Técnica Metamórfica va mucho más allá del concepto de la fuerza vital. ¡Es La Propia Vida!

Si la vida, como se conoce, comienza en el momento de la concepción, entonces este es también el principio de la Fuerza Vital.

La vida es movimiento, cambio, acción evolución…, la Fuerza Vital es el sustento del cambio, es la energía que impulsa a la propia vida.

PODER DE AUTOCURACIÓN

Desde el momento mismo de la concepción el cuerpo sabe exactamente qué hacer para mantenerse sano.

Cada una de las células, desde la primera, posee una inteligencia innata que dirige su función, su forma y su localización espacial, de manera que cada una de ellas se especializa en aquella función que le toca desempeñar.

El cuerpo en su conjunto, y cada una de sus partes por separado, funcionan en armonía, enviando y recibiendo instrucciones que se ejecutan de forma adecuada para conservar el equilibrio, que hace posible el mantenimiento de un estado de salud optimo.

Pero cuando el equilibrio se rompe, la transmisión y recepción de las instrucciones falla y hace que el conjunto del cuerpo funcione inadecuadamente, puede aparecer la enfermedad.

El cuerpo posee muchos mecanismos para corregir gran parte de las alteraciones e influencias internas y externas que afecten su equilibrio natural, protegiéndole contra las enfermedades, pero si a pesar de todo la enfermedad aparece, posee también mecanismos para luchar contra ella.

Si se piensa que la salud es el estado natural del ser humando, entonces no resultará difícil entender, que para que la enfermedad aparezca se tienen que sumar una serie de condiciones y factores desfavorables que interfieran su naturaleza.

Cuando se da la suma de factores desfavorables necesarios, entonces la enfermedad hace acto de presencia, y en ese momento el cuerpo pone en marcha un mecanismo de autocuración, regido por la Fuerza Vital, capaz  de corregir el desequilibrio producido.

Pero a veces la Fuerza Vital se encuentra tan bloqueada, que impide que la energía fluya libremente, inhibiéndose el mecanismo de autocuración, de tal manera que el cuerpo necesita de una ayuda externa para eliminar los bloqueos y reestablecer el flujo de energía que pone en marcha la autocuración.

Instintivamente todos los animales se dejan llevar por lo que su cuerpo les reclama, de tal manera que reposan y ayunan, permitiendo que la Fuerza Vital se recupere.

Aunque el ser humano posee los mismos mecanismos que cualquier animal, al ser un animal racional, la razón y la lógica  predominan sobre el instinto y han hecho que el hombre olvide esa capacidad innata, desatendiendo las necesidades más básicas de su naturaleza. Es la mente, con sus limitaciones, la que no comprende el poder de la Fuerza Vital y la Autocuración.

Es por esto que en los tiempos que corren, cada vez más, el hombre pierde su equilibrio vital y es incapaz por sí mismo de recuperarlo, recurriendo a la medicina o a otras terapias para volver a su estado de salud.

Para entender el poder de autocuración basta con  observar la naturaleza que nos rodea y tomar ejemplo de cómo todo tiende al equilibrio, ya sea animal, vegetal o mineral.

Cuando a un árbol le talan una o varias de sus ramas,  reaccionará de forma casi inmediata para cicatrizar las heridas producidas en su tronco y brotará de nuevo para recuperar su equilibrio.

Si un ecosistema entero formado por numerosas especies, acompañado de unas condiciones particulares de temperatura, humedad, etc. se ve alterado, por ejemplo, por un incendio, el equilibrio que mantenía ese ecosistema se rompe de manera drástica. Pero la naturaleza solo necesitará  tiempo y las condiciones ambientales adecuadas para recuperar el equilibrio perdido, dando una gran lección sobre el poder de autocuración y la fuerza de la vida sobre la tierra.

El hombre como ser vivo, no sólo forma parte de la naturaleza, sino que es naturaleza en sí mismo, por tanto, participa de las leyes naturales que rigen el universo entre las que se incluye el poder de autocuración.

La Técnica Metamórfica se basa en la existencia de una Fuerza Vital creadora de vida, en el poder de Autocuración que todo ser vivo lleva dentro, en la importancia de la Columna Vertebral, en la influencia del Periodo Prenatal.

Todo lo que acontece en el momento  del Nacimiento, va  a  incidir a lo largo de toda la vida en la unidad de Cuerpo, Mente y Espíritu.

“En la Técnica Metamórfica el toque terapéutico y el terapeuta hacen sencillamente de catalizadores”

Isabel Pérez Broncano.

Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.

Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.