Artículo publicado en la revista Espacio Humano. Nº 179, Noviembre 2013.

El rostro es una de las partes más sensibles del cuerpo y una de las que más rápidamente reacciona. Es la parte externa del cuerpo que más visiblemente muestra los cambios sutiles interiores.

¿Sabías que la cara es una de las partes más reveladoras del cuerpo humano? Cuando tratamos de saber lo que alguien piensa, conocer sus sentimientos, su carácter o su opinión, lo primero que hacemos, antes de escuchar sus palabras,  es ver las expresiones de su rostro.

Esto se debe, a que en el rostro, hay una gran y compleja red de músculos. Sólo en la cara y cabeza hay diez sistemas de músculos con un total de casi cuarenta músculos individuales. Estos músculos dan a la cara una gran flexibilidad y expresividad.

Acompañando a sus músculos, la cara tiene una increíble combinación de rasgos que utilizamos continuamente: los ojos, la nariz, la boca, las  cejas y las mandíbulas, cada uno de ellos, es capaz de un amplio abanico de movimientos y matices. Estos rasgos por sí solos, proporcionan una enorme cantidad de información sobre lo que siente la persona. Con una simple mirada, la cara puede decir una infinidad de cosas, sin pronunciar una sola palabra.

También está la cabeza, que incluye la cara y las orejas y es el centro sensorial del cuerpo.  Los ojos, la nariz, la boca y las orejas son cuatro de los cinco sentidos.  Estos órganos son también la puerta de acceso a otros sistemas mayores. La boca es la entrada del tubo digestivo; la nariz, de la respiración; los ojos, del nervio óptico, del cerebro y del sistema nervioso; las orejas, del oído.

Todo esto hace, que exista una clara relación entre cada entrada y el sistema mismo: cuando el sistema respiratorio y los senos nasales están llenos de mucosidad, la nariz tiende a moquear. Cuando hay algún problema de digestión, solemos tener mal sabor de boca. El nerviosismo y la tensión suelen revelarse en los ojos.

La cara como espejo del Alma

Aparte de estos trozos de información, está la verdad más grande de la cara: Es el Espejo del Alma. El rostro revela los sentimientos negativos como, aburrimiento,  vergüenza, amargura, rabia, inquietud, tristeza, rencor, infelicidad y otros. Este tipo de sentimientos, nos dejan ver facciones poco gratas, a veces incluso desagradables y en ocasiones pueden transmitir enfermedad. En otros casos el rostro revela sentimientos positivos como, alegría, bondad, amor, tranquilidad, concentración, perplejidad, felicidad y otros. Este tipo de sentimientos nos muestran facciones agradables y suelen mostrar una apariencia más saludable.

La cara es sincera. Revela la verdad de nuestro interior. Y ocurre así incluso en las ocasiones en que nos gustaría que fuera de otra manera. Es por esto, que podemos detectar en la cara de otra persona su carácter, sus pensamientos y su naturaleza interior.

A veces, podemos ver características faciales muy similares entre hombres y mujeres de la misma raza, país o estado: color de piel, formas, peso, ojos, boca, etc.,   y sin embargo, no hay dos caras iguales, cada una tiene rasgos y expresiones, únicas.

El Rostro y la  Reflexología

La Reflexología Facial es una forma de curación. Consiste en estimular ciertas zonas reflejas del rostro y dentro de ellas, líneas y puntos específicos de los meridianos de acupuntura son tratados mediante digitopresión al aplicar las técnicas reflexológicas. El tratamiento con Reflexoterapia Facial, trata la totalidad de los sistemas corporales y logra recuperar el bienestar, mental, emocional y físico, produciendo un gran reequilibrio energético.

La mayoría de los seres humanos somos combinaciones de yin y yang. Esto no significa que seamos buenos o malos, significa que en algunos momentos podemos tener grados de pasividad, receptividad y desarrollo intelectual y al mismo tiempo, podemos tener momentos de  agresividad, auto-motivación y perspectiva.

Al desarrollar la comprensión y conocimiento del funcionamiento del rostro, podemos  llegar a saber cuáles de esas características son yin y cuáles son yang y actuar en consecuencia. Lo ideal es lograr conseguir el equilibrio entre los dos y crear la mayor armonía y paz interior.

Podemos aprender muchísimo sobre el equilibrio yin-yang observando la forma y características de la cabeza y del rostro, sobre todo, estudiando los rasgos individuales de éste, y aprendiendo la localización y el modo de tratar las zonas reflejas que nos muestra la Reflexología Facial. Teniendo estos conocimientos, podemos ayudar al organismo para que recupere la buena salud y que pueda estar en un estado óptimo continuamente, ya que es muy buena y digna de ser considerada como medicina preventiva.

Para la Reflexología, el hombre posee una energía invisible conocida como, Chi. Esta energía circula por unos canales llamados meridianos, en ellos, se encuentran puntos específicos que al ser tratados con digitopresión, su circulación energética se regula.

Si esa energía se estanca dentro de un órgano o en algún punto del trayecto, se produce un desequilibrio capaz de repercutir a la larga sobre las funciones orgánicas y producir la enfermedad.

En la Reflexología Facial, cada uno de estos puntos está ubicado en diferentes secciones del rostro y tienen una conexión con los órganos y sentidos del cuerpo humano. Para ubicarlos, existe un  mapa de Reflexología Facial que hace referencia a las diferentes áreas que se encuentran en el rostro. Esto permite ubicar los puntos reflejos o zonas reflejas que tienen una relación directa con cada uno de nuestros órganos. Por ejemplo, gran parte del área de la frente está íntimamente ligada al intestino delgado, reflexológicamente se puede tratar para mejorar algún problema intestinal, transito lento o alguna otra enfermedad vinculada.

La zona de la barbilla, es el reflejo del sistema hormonal. Tratándolo reflexológicamente, podemos ayudar a reequilibrar problemas hormonales, aliviar menstruaciones irregulares o dolorosas, allanar las dificultades para concebir y otras disfunciones, del terreno genital y sexual.

Unas ojeras muy marcadas, estarían hablando de una disminución de la energía vital de la persona y de una debilidad de la energía de riñón.

Los puntos de estimulación en el rostro presentan mucha sensibilidad, por esta razón la relajación puede llegar a ser muy profunda. Este tipo de relajación, ayuda a liberar endorfinas y proporciona sensación de bienestar, favoreciendo el riego sanguíneo y la oxigenación de los tejidos, ayudando a soltar tensiones y bloqueos energéticos al paciente que sin ayuda, tiene dificultad de soltar.

A menudo se cree que la Reflexología Facial se utiliza solo como tratamiento estético porque mejorar el aspecto físico del rostro, aumentar la luminosidad, relajar los rasgos y rejuvenecer, aunque conviene recordar y tener en cuenta que principalmente, es un tratamiento muy efectivo para tratar problemas de salud.

La Reflexología Facial puede ayudar a mejorar o curar problemas como: alteraciones psicosomáticas, insomnio, ansiedad, depresión, estrés, nerviosismo, problemas de adaptación, hipertensión, hipotensión, taquicardias, vértigos, vahídos, neuralgias, cefaleas, problemas digestivos, colon irritable, estreñimiento, disfunciones metabólicas y hormonales, dolores crónicos, deficiencias respiratorias, problemas de visión, audición, gusto, tacto y oído, entre otras.

Es ideal para personas de cualquier edad, desde bebes recién nacidos hasta personas mayores, pasando por todas las etapas de la vida: crecimiento, pubertad, maduración, gestación, lactancia o menopausia.

La Reflexología Facial ayuda al bienestar de la persona que lo recibe, a nivel integral

“No hay nada en el mundo que pueda compararse con un rostro humano. Es una tierra que uno no se cansa jamás de explorar” Carl E. Dreyer

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Isabel Pérez Broncano.

Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.

Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.